Es la plaza de toros más antigua de América y la tercera más grande del mundo. Es parte del legado que dejaron los españoles en tierras peruanas: la afición por los toros, el desafÃo al peligro de esos animales que van en busca de su liberación tras lidiar contigo. La Plaza de Toros de Acho está ubicada en la ciudad de Lima (se puede llegar allà vÃa vuelos a Lima), muy cerca de la Plaza de Armas y el Palacio de Gobierno. En su recinto con capacidad para albergar a miles de personas han desfilado una infinidad de toreros internacionales, cada uno ha sido aplaudido por su faena en el ruedo, por su destreza, por su elegancia.
Hasta antes que empiece el espectáculo podrás hacer una visita al museo taurino, muy cercano a la Plaza de Acho, allà se guardan recuerdos en fotografÃas de los más grandes personajes que han visitado este lugar, trajes que vistieron los más afamados toreros, trofeos que el tiempo le ha dado más valor y más.
Pero si uno quiere vivir la efervescencia por la corrida de toros en su máximo esplendor tendrá que llegar hasta Lima en el mes de octubre, donde la ciudad sigue atenta la procesión del Señor de los Milagros y por el cual hay una feria taurina en el recinto de Acho. Durante esas fechas las graderÃas están repletas, las mismas que fueron construidas en 1766 por orden del Virrey Amat y finalmente remodeladas a mediados del siglo XX, los toreros viene directamente de España a luchar por el máximo trofeo en competencias taurinas que se dan por estos lares: El Escapulario de Oro.
No solo hombres mayores vienen hasta la Plaza de Acho para deleitarse con el rigor de cada torero, las mujeres vienen también, los jóvenes igualmente, la afición por las corridas de toros no cesa a pesar de ciertas presiones de grupos que no toleran que la Plaza de Acho siga abierta. Otra fecha importante para la Plaza de Acho es en el mes de enero, ya que constituye su celebración por un aniversario más, siendo próxima a llegar a los 250 años. Este escenario ha sido un ejemplo para la construcción de otros coliseos en diferentes partes del Perú, en especial en las provincias de la sierra, donde la afición por las corridas de toros tiene un público latente. Cuando llegué será oportuno que también se una a las graderÃas y pueda dar el primer Olé.






