En tierras incaicas, el turista siente como nunca antes una energía al llegar que lo invade, no sólo a través del gran impacto visual de la geografía en derredor, sino también su cielo azul, que parece muy cerca de la tierra, con sus nubes blancas cual pinturas hechas adrede.
La ciudad de Cusco queda en la zona central y sur oriental de la República de Perú, y es una de las más visitadas por el turismo a nivel mundial.
Acompañando a ese paisaje imponente que enmarca la ciudad, la historia y cultura de la civilización incaica que pervive en Cusco le dan un atractivo que la hace única a los ojos del que llega al Perú.
Sus callecitas adoquinadas, sus templetes, la Plaza de Armas en el centro, todo es un invitación a ser recorrido. Pocos sitios en el país sudamericano han tenido una vida tan intensa como éste.
En el pasado, Cusco fue la capital sagrada de los antiguos Incas, y el Dorado de los conquistadores que llegaron a esas tierras; también fue el centro del estilo barroco sudamericano, que aún se muestra, sublime, en sus edificaciones, y el escenario de la que fuera la Gran Rebelión. Aquí radica que la ciudad toda sea uno de los tesoros más preciados y fielmente cuidados del pueblo peruano.
Para los que aún no lo conocen, en Cusco hay una gran diversidad natural y climática, y los paisajes camcian de manera abrupta, por lo que la sorpresa y el asombro invade a cada turista nuevo en la zona.




