Localizada a más de 3000 Km río arriba de la desembocadura del Amazonas se encuentra la ciudad de Iquitos, enclavada en plena selva tropical. Accesible solamente por bote o por avión, Iquitos sigue mostrando la evidencia de la riqueza creada durante el “boom del caucho” de la década de 1860.
La arquitectura que rodea -todavía a día de hoy- la plaza principal y la ribera del río Amazonas evidencia el pasado post-colonial opulento con preciosos azulejos cristal importados de Portugal y muchos otros bienes de lujo europeos.
Mercado flotante de Belén
A pocas calles rio abajo de la Plaza de Armas, podemos encontrar a Belén, barrio flotante de Iquitos y de mercado donde puedes comprar productos en pequeñas tiendas habilitadas en las casas flotantes o enpequeños botes de remo y fueraborda habilitados como manteros o vendedores ambulantes al más puro estilo de los mercados flotantes que podemos encontrar en Tailandia, Laos o Vietnam.
Casi tan interesante como la selva misma, Belén es el centro de una increíble variedad de productos como frutas tropicales (del tipo que probablemente nunca has visto antes), peces de todos tamaños y formas, tortugas, aves, ranas y plantas medicinales. Por unos pocos dólares se puede tomar uno de los pequeños canoa-taxis para recorrer los canales. Algunos de estos taxis fluviales son conducidos (o remados) por niños pequeños deseosos de entablar conversación con turistas.
Selva amazónica: principal destino turístico
Si bien la ciudad y el mercado bien merecen una visita, la promesa de conocer la gran selva virgen es el principal argumento de llegada de turistas.
Para ver la vida silvestre como caimanes, monos y guacamayas, tendrás que desplazarte a más de 80 km de Iquitos y preferiblemente fuera de las principales vías fluviales, ya que por lo visto los grandes animales aprendieron que estas vías son de gran tránsito de botes grandes y que la tranquilidad se encuentra en sitios como el Alto Amazonas, donde puedes ver algunos preciosos ejemplares de delfines rosados y cocodrilos que pueden alcanzar perfectamente los 5 metros de largo.
Para los viajeros que quieran experimentar la selva tropical en pleno, sólo hay tres posibilidades: tomar un crucero por el río, visitar una casa de campo (albergue / hostal en la jungla contratado desde la ciudad con antelación) u organizar un viaje con un guía independiente.
Cruceros por el río Amazonas
Tal vez una de las maneras más cómodas y lujosas de ver la selva es tomar un crucero por el río Amazonas. Desde el crucero no existe la posibilidad de ver gran cantidad de animales o de ver la selva virgen aun, pero sin duda tendrás tiempo para relajarte, disfrutar de un buen libro y ver el mundo pasar de un modo diferente a lo que estás acostumbrado. También puedes comer y beber productos típicos (muchos de los pescados servidos han sido atrapados el mismo día por el personal de cocina en el río) o tomar una siesta en el camarote privado con aire acondicionado y vistas sensacionales. Algunos cruceros también incluyen paseos en tierra firme en la selva y visitas a las aldeas locales que funcionan como puertos de amarre para el reabastecimiento.
Hoteles en la selva
Alojarse en un hotel de selva es una de las maneras más populares de ver la naturaleza del Amazonas. Después de una caminata rápida alrededor de Iquitos te sorprenderás de la cantidad de casas de campo y tours que se ofrecen. Probablemente, una de las empresas establecidas más eficientes en la zona es Explorama Tours, quienes pueden arreglar estancias en la selva con extras como acceso al Puente Colgante en el Centro Amazónico de Educación Ambiental e Investigación, donde puedes ver monos, aves y algún gran mamífero durante un recorrido de 500 metros en longitud y a más de 35 metros del suelo.
Perú ofrece paisajes que van desde los imponentes andes hasta la jungla amazónica pasando por cálidas playas, como puedes ver en los siguientes enlaces:
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